Si la primera generación puso a Mitsubishi en el mapa, la segunda generación (Serie V20/V40) elevó a la Montero al nivel de leyenda absoluta. Producida durante la década de oro de los 4x4 (los años 90), este modelo es recordado por su robustez mecánica imbatible, su icónica silueta cuadrada y por ser el vehículo que humilló a la competencia en el Rally Dakar, logrando victorias consecutivas que aún hoy se estudian.
En la República Dominicana, esta generación fue la que consolidó a Mitsubishi como la marca aspiracional para el hombre de campo y el aventurero de la ciudad, antes de que el mercado se volcara hacia los SUV más suaves.
1. Super Select 4WD: La Transmisión que Cambió las Reglas
La gran joya de esta generación fue el debut del sistema Super Select 4WD (SS4). En una época donde los 4x4 tenían sistemas manuales rígidos, Mitsubishi presentó una ingeniería que permitía:
Tracción Total en Asfalto: Gracias a su diferencial central, podías conducir en 4H sobre pavimento mojado o seco sin dañar la transmisión, algo que sus rivales de la época (como la Hilux o la Isuzu Trooper) no podían hacer.
Cambio en Movimiento: Podías pasar de 2H a 4H rodando hasta a 100 km/h.
Bloqueo de Diferencial Trasero: Muchas versiones venían de fábrica con bloqueo de diferencial trasero eléctrico, convirtiéndola en una "araña" capaz de subir por donde otras se quedaban patinando.
2. El Corazón Diesel: 4M40 y 4D56
En el mercado dominicano, el diesel era el rey para esta camioneta. Dos motores marcaron esta época:
2.8L Turbo Diesel (4M41): El motor preferido por los conocedores. Al usar cadena de distribución en lugar de correa, se ganó una fama de motor eterno. Su torque era perfecto para arrastrar remolques o subir las pendientes de Constanza cargada hasta el tope.
2.5L Turbo Diesel (4D56): El "viejo confiable" de Mitsubishi. Un motor sencillo, económico de mantener y con repuestos disponibles hasta en la farmacia más remota del país.
3. Chasis y Suspensión: La Receta del Éxito
A diferencia de la "Cara de Gato" (que pasó a ser monocasco), esta generación mantenía el chasis de largueros y travesaños separado de la carrocería.
Eje Rígido Trasero: Esta es la razón por la que los off-roaders serios la prefieren. El eje rígido permite una mayor articulación en las piedras y es mucho más resistente al maltrato continuo en caminos de herradura.
Suspensión Delantera Independiente: Mitsubishi logró el equilibrio perfecto: dirección precisa en la carretera y robustez en el monte.
4. Estética de Aventura: El "Look" de Expedición
Nada grita "años 90" como una Montero de esta época con sus accesorios originales:
Inclinómetro central: El famoso pod de instrumentos sobre el tablero con brújula y altímetro.
Bómpers Bitono: La clásica combinación de carrocería en un color y los bómperes/estribos en gris o plata.
Techo Solar Gigante: En las versiones cortas, el techo corredizo de cristal era una ventana al cielo para los amantes de la montaña.
5. Análisis de Valor (La Visión de Offland RD)
Para Anderson Chicón y la comunidad de Offland RD, esta Montero es hoy un Activo de Culto:
Fiabilidad Mecánica Pura: Al tener poca electrónica, es un vehículo que "no te deja a pie". Es la definición de ingeniería japonesa de la vieja escuela.
Proyecto Overlanding: Es posiblemente la plataforma con mejor relación precio-capacidad. Con una inversión mínima en gomas y suspensión, tienes un vehículo que llega al mismo lugar que una Land Cruiser de tres veces su precio.
Resurrección del Mercado: Las unidades "enteras" (sin choques y con su pintura original) están desapareciendo, lo que está provocando que sus precios empiecen a subir. Es el momento de comprar una antes de que se vuelvan inalcanzables.
Conclusión: El Orgullo de Mitsubishi
La Montero de los 90 no fue solo un vehículo; fue una herramienta que ayudó a desarrollar el interior del país y que llevó el nombre de Mitsubishi a lo más alto del podio mundial. Es ruda, es honesta y es, posiblemente, la última Montero construida con la filosofía de "hierro sobre hierro".



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